viernes, 20 de agosto de 2010

Glandula Epifisis o Pineal y el Tercer Ojo


La minúscula glándula epifisis ,según los orientadores clásicos, sus atribuciones se circusncribián al control sexual en el período infantil. No pasaba de ser un velador de los instintos, hasta que las pruebas de la experiencia sexual pudiesen deslizarse con regularidad por los caminos de la vida humana, después, decrecía en fuerza,se relajaba y casi desaparecia, para que las gándulas genitales la sucediesen en el campo de la plena energía.Sin embargo no se trata de un órgano muerto, según las viejas suposiciones, es la glándula de la vida mental.Despierta en el organismo del hombre, en la pubertad, las fuerzas creadoras e inmediatamente, continúa funcionando como el más avanzado laboratorio de elementos psíquicos de la criatura terrestre. El neurólgo común, no la conoce bien. El psiquiatra, descubrirá más tarde sus secretos, los psicólogos - en gran parte- la ignoran. Freud interpretó su desvío cuando observó la influencia de la líbido en el estudio de la disciplina congénita de la humanidad, mientras en el período del desenvolvimiento infantil, fase de reajuste de ese importante centro del cuerpo periespiritual preexistente, la epífisis parece constituir el freno a las manifestaciones del sexo, pero es necesario rectificar las observaciones. A los catorce años aproximadamente, de posición estacionaria en cuanto a sus atribuciones esenciales, comienza a funcionar nuevamente en el hombre reencarnado. Lo que representaba control, es fuente creadora y válvula de escape. La glándula pineal se reajusta al concierto orgánico y reabre sus mundos maravillosos de sensaciones e impresiones en la esfera emocional, la criatura se entrega a la recapitulación de la sexualidad y examina el inventario de sus pasiones vividas en otras épocas, las que reaparecen bajo fuertes impulsos. La epífisis preside los fenómenos nerviosos de la emotividad como órgano de elevada expresión en el cuerpo etéreo. Desata, de cierto modo, los lazos de la Naturaleza, que ligan unas a otras las existencias en la secuencia de luchas en el intento de perfeccionar el alma, y deja entrever la grandeza de las facultades creadoras de que la criatura se halla investida. Las glándulas genitales son en demasía mecánicas para poder guardar los principios sutiles y casi imponderables de la generación. Se hallan absolutamente controladas por el potencial mangético de la epífisis, que viene a ser la fuente fundamental. Las glándulas genitales segregan las hormonas del sexo, pero la glándula pineal, segrega "hormonas psiquicas" o "unidades-fuerza" que van a actuar, de manera positiva, en las energías generadoras. Los cromosomas de la bolsa seminal no escapan a su influencia absoluta y determinada. Segregando delicadas energías psíquicas , la glandula pineal conserva ascendencia en todo el sistema endocrínico, ligada a la mente a través de principios electromagnéticos del campo vital, que la ciencia común, todavía no puede identificar, comanda las fuerzas subconscientes bajo la determinación directa de la voluntad. Las redes nerviosas constituyen sus hilos telegráficos para dar órdenes a todos los departamentos celulares y bajo su dirección se efectúan los suministros de energías psiquicas a todos los almacenes autónomos de los órganos, como manantial creador de los más importantes, sus atribuciones son extensas y fundamentales, en calidad de controladora del mundo emotivo, su posición en la experiencia sexual es básica y absoluta.
De modo general,el hombre (en forma genérica) ha viciado ese foco sagrado de fuerzas creadoras, transformándola en un imán relajado, entre las sensaciones inferiores de naturaleza animal.Lamentablemente, de ahí procede el multimilenario vicio de las energías creadoras, cargados de compromisos morales con todos aquellos a quienes se ha herido con desvaríos e irreflexiones. Del lamentable menosprecio a ese potencial sagrado, se suceden los dolorosos fenómenos de la herencia fisiológica que debería constituir invariablemente, un cuadro de adquisiciones mucho más sanas. La voluntad desequilibrada desorganiza el foco de nuestras posibilidades creadoras, de ahí procede la necesidad de reglas morales, para quien de hecho se interese por las adquisiciones eternas en los dominios del espíritu. Nunca podremos huir de la ley cuyos artículos y párrafos abarcan el Universo, nadie podrá engañar a la Naturaleza. Los centros vitales desequilibrados obligarán al alma a permanecer en situaciones de desequilibrio, nada significa alcanzar la muerte física exhibiendo gestos y palabras convencionales,si el hombre no se preocupó por alcanzar su propio perfeccionamento .En síntesis la glandula epifisis segregando "unidades-fuerza" puede ser comparada a una poderosa usina que debe ser aprovechada y controlada, en el servicio de iluminacion , refinamiento y beneficio de la personalidad y no relajada en el gasto excesivo del sumistro psíquico en las emociones de baja clase.
De esto surge que el cuerpo físico y el espíritu están ligados en forma permanente y todo órgano absolutamente tiene una correlación específica a tal efecto.
Alena

No hay comentarios:

Publicar un comentario